Existen muchas teorías que indican
métodos para reducir el consumo de un vehículo,
pero no todas ellas son efectivas ni recomendables de llevar
a la práctica.
En la nota hicimos un repaso sobre algunas
técnicas para reducir el consumo en vehículos
de gran porte. Los criterios allí mencionados son tan
aplicables para un camión como para cualquier otro
vehículo motorizado, pero haciendo memoria sobre lo
que alguna vez escuchamos o leímos al respecto podemos
encontrarnos con sugerencias de todo tipo. Analicemos algunas
de ellas.
Se suele afirmar que dejar al motor calentarse
antes de comenzar a circular es un derroche innecesario. Con
ese criterio se recomienda poner el vehículo en movimiento
ni bien está en marcha.
Esto es una verdad a medias. Si bien resulta
posible circular con el motor aún frío, mientras
no se lo fuerce demasiado (ver nota sobre arranque en frío
donde se explica la resistencia de los materiales en función
de la temperatura), no debemos olvidar que durante los primeros
momentos en que un motor funciona algunas de sus partes estarían
moviéndose sin el suficiente lubricante.
Por esa razón es conveniente esperar
un lapso de tiempo prudencial antes de ponerse
en movimiento. Esto permitirá que el aceite llegue
a todos los puntos del motor y según su diseño,
puede ocurrir que aún cuando el instrumento indique
presión norma existan otros sectores donde el lubricante
no ha llegado. Por estas razones, esperar al menos un minuto
antes de comenzar a desplazarnos es una práctica que
alarga la vida útil del motor. Si lo analizamos desde
el punto de vista económico, un poco de combustible
ahorrado no llega a compensar los gastos que generaría
la reparación del motor.
Otra recomendación, es la de manejar
con el cambio más alto posible de la caja de cambios,
en la creencia tal vez que de esa manera el motor, por girar
más lento, consumirá menos combustible.
Aunque esto parezca creíble, no es
exacto y ciertamente corre el riesgo de convertirse en una
forma insegura de conducir.
También es cierto que manejar en exceso
con cambios bajos produce un gasto innecesario de combustible.
Lo que se debe buscar para una marcha económica, es
el rango de utilización adecuado para cada cambio (mayor
torque -ver nota sobre diferencias entre nafteros y diesel
y las condiciones de mayor rendimiento-).
Por otra parte, es posible obtener la máxima capacidad
de aceleración si el cambio es el adecuado a la situación,
lo que en la maniobra de adelantamiento podría evitarnos
una situación riesgosa. Otro ejemplo puede ser al bajar
las pendientes con el mismo cambio que con el que se las subiría,
lo cual permite un mayor control del vehículo. En este
caso se está priorizando la seguridad sobre el ahorro
de combustible.
Como podemos ver con sólo dos ejemplos,
el tema va más allá de lo estrictamente económico
o ecológico y si bien estos son los argumentos más
comunes, la seguridad es algo que también se verá
afectada con las prácticas utilizadas.
En cada situación, el
conductor inteligente evaluará previamente las técnicas
disponibles en su memoria de trabajo, para luego aplicarlas
mediante una táctica segura. A partir de los “mitos
del manejo”, los invitamos a crear espacios de reflexión
y discusión que influyan sobre un desempeño
más seguro como conductores.
Fuente: 14-10-09 www.drivingconsultancy.com