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En el sector automotor casi
nadie quiere hablar con nombre y apellido después de
que Moreno les reclamó que no aumentaran más
los valores. Los empresarios argumentan que los precios se
definen por los costos y por la competencia. Dicen que los
coches están aumentando en todo el mundo porque suben
las materias primas: el petróleo, insumo para elaborar
los plásticos del auto, bate récords cada día
y la chapa de acero, otro componente esencial, también
se encarece.
Las compañías
aducen que en la Argentina aumentó además el
costo del gas y de la electricidad para las industrias, así
como los sueldos del personal. El mes pasado, concedieron
un incremento salarial del 19 por ciento, que se irá
elevando hasta el 32 por ciento en marzo próximo. De
todos modos, el costo laboral representa apenas alrededor
del 6 por ciento del total. La mayoría de las empresas
no trasladaron el alza salarial al precio final.
Un 39% de los vehículos
vendidos en la Argentina son nacionales; un 55%, brasileños,
y el resto, de otras partes del mundo. Los autos de Brasil
se encarecen porque el real se aprecia respecto del peso,
según explican en el sector. También suben el
dólar y, sobre todo, el euro, respecto de la moneda
local. Esta debilidad del peso también hace subir el
valor de las autopartes importadas de Brasil, Europa, Estados
Unidos o Asia que integran las unidades nacionales.
En las automotrices, todas
multinacionales, aseguran que será difícil explicar
a sus casas matrices que no pueden aumentar más los
precios. Recuerdan que las filiales argentinas generaron pérdidas
entre 2002 y 2004 y sólo ahora comenzaron a recuperar.
De ahí que la mayoría de ellas esté ahora
con procesos de inversión en nuevos modelos.
En el sector autopartista buscan
atribuir responsabilidades a los proveedores de materias primas
y a las terminales. En las concesionarias recuerdan que los
precios en términos de dólares se encuentran
por debajo de los niveles de la convertibilidad, y que los
automóviles de Brasil son más baratos en la
Argentina que en ese país.
Una de las alternativas frente
al pedido de Moreno podría ser contener los precios
de ciertos vehículos y compensar esa acción
con aumentos en otros modelos, según concesionarias
y automotrices. Entre los vendedores se aclara que durante
el Mundial de Fútbol, en lugar de subir los precios,
muchos de ellos los bajaron porque en ese período se
comercializaron pocas unidades.
Por Alejandro Rebossio
De la Redacción de LA NACION
publicado el 17-07-06
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