Una vez al año o cada 12 a 15.000 kilómetros
(en asfalto) se debe cambiar el filtro de aire del habitáculo
para garantizar la salud de los pasajeros. Este filtro atrapa
numerosas partículas del exterior que pueden entrar
en la cabina. Hay automóviles que cuentan también
con un filtro antipolen, que garantiza un ambiente adecuado
dentro del vehículo para las personas alérgicas;
es conveniente verificar su limpieza y estado de conservación.
Haga realizar una revisión del sistema
cada 20.000 kilómetros o 18 meses por personal idóneo.
Verifique que en el manteni-miento se realice
una limpieza del evaporador.
Se debe cambiar el filtro secador o deshidratante,
que absorbe la humedad del producto refrigerante.
Control y eventual reemplazo de la válvula
de expansión, que regula el flujo del refrigerante
hacia el evaporador.
Es posible que haga falta cambiar los anillos
de caucho selladores.
Conviene hacer una prueba de vacío
del sistema de por lo menos 40 minutos para detectar pérdidas.
Un buen service también incluye agregar
aceite al compresor.
Por supuesto, también resulta vital
cargar el sistema con el líquido refrigerante que corresponda.
En general hoy se utilizan los llamados ecológicos
.
Para usar el aire acondicionado, no olvide
que la temperatura en el interior del vehículo debe
estar entre 21 y 26 ºC. Algunas personas son afectadas
por el aire acondicionado y se sienten mal durante los viajes.
Esto se debe a que el equipo de aire acondicionado crea una
leve sobrepresión en el habitáculo que algunas
personas detectan más que otras. La solución
es bajar un poco una de las ventanillas posteriores a fin
de que se disi-pe esa sobrepresión.
Abra las ventanillas al poner en marcha el
vehículo para sacar el aire caliente; luego, ciérrelas
y encienda el aire acondicionado.
Nota publicada
en La Nación el 24-10-08.